Por fin Susana Díaz ha presentado su candidatura a Secretaria General del PSOE.  Antes de subirse al estrado a dar su discurso, avanza a trompicones en un interminable y muy calculado paseíllo-baño de masas, con su característica chaqueta rosa-palo, la sonrisa llena de dientes y los esperados besos, abrazos y apretones de manos. Todo el mundo ondea banderas socialistas, se hace selfies con la jefa, lanza palabras de apoyo y clava la mirada en la nuca de la lideresa esperando, solícitos, que su sentido arácnido le advierta que está siendo observada para que salude. Si algunos nos sorprendimos de la puesta en escena de los de Podemos en Vistalegre II, por la capacidad de teatralización dramática que supieron mostrar , hay que reconocer que en esto los socialistas les superan con creces. El circo del PSOE no tiene rival. La impostura es tan evidente que duele a simple vista. De lo que se infiere que en este Congreso lo importante era apretar filas y arrastrar a la militancia al éxtasis catárquico de la recomposición de la unidad, de reivindicación del auténtico PSOE, el verdadero, frente al PSOE de los impostores (léase Pedro Sánchez).

La plana mayor del PSOE espera a Susana Díaz en primera fila, más abrazos. Esta primera línea está compuesta muy significativamente por los veteranos del Tercio de Flandes, los que saben a qué sabe la sangre, cómo se aplica una puñalada trapera allí donde más duele y cómo se mueven los cubiletes del trilero: Bono, Guerra, Rubalcaba, Carme Chacón, los dos expresidentes (González y ZP), que flanquean a la Cacique del Sur cuando se sienta, Ximo Puig… en fin, todos los que mandan, menos el presidente de la Gestora, por eso de guardar las formas, aunque Susana Díaz se encargará de mencionarlo para que quede claro con quién está el asturiano. Falta también Patxi López, porque está en otra candidatura, pero ya le veremos volver al redil cuando Díaz gane las primarias, porque López es también PSOE 100% PSOE, y a trilero y cambia-chaquetas no le gana nadie, si no, que le pregunten a Sánchez. También está presente en este congreso celebrado en el recinto ferial de IFEMA en Madrid esa masa informe e irreconocible que una vez tuvo personalidad y aún se sigue llamando Eduardo Madina. Tiene de hecho un papel estelar como telonero, para demostrar que en el PSOE, cuando se arquea la espalda, se toca el suelo con los labios. Esta sombra de Madina tiene ahora mucho futuro como sucesor de Susana.

Antes de que Díaz salga a la palestra, habla la joven cántabra Estela Goicoetxea, directora del Observatorio de la Salud Pública de su comunidad autónoma. El discurso de esta joven promesa socialista no tiene desperdicio, ya que anuncia sin ambages quién es el enemigo a batir: Podemos y la podemización del PSOE. Estela Goicoetxea comienza hablando de sí misma, nos informa de su militancia en el PSOE desde los 16 años, y reconoce que “antes de eso” se dejaba arrastrar por una rebeldía y lecturas “algo más radicales”, refiriéndose a textos marxistas y trotskistas explícitamente. Una vez que sabemos que Estela Goicoetxea, en una indeterminada etapa entre los 9 meses y los 15 años era una comunista radical animada por la idea romántica de la revolución que devoraba fervientemente los textos de los padres fundadores del marxismo, nos anuncia que con el tiempo descubrió que la auténtica revolución se hacía desde el BOE (sic). No es baladí este dato, porque está recogiendo el testigo deformado de la opción perdedora en el congreso de Podemos Vistalegre II, esa opción representada por Errejón y que ha sido banalizada y reducida al absurdo por propios y extraños bajo el lema “más Parlamento y menos calle”. Una poco sutil pero sagaz artimaña de Goicoetxea para lanzar la caña en las aguas de los posibles votantes descontentos del partido de Iglesias. Esta mujer apunta maneras; ya sabemos que hay jóvenes capaces 100% PSOE, prestos para recoger el testigo, y que todo siga por el mismo camino.

Esta referencia a la necesidad de obtener el poder público, esa reivindicación de que el cambio se logra desde las instituciones, algo que recalcará también el alcalde de Cornellá Antonio Balmón, y el hecho de la abierta alusión al feminismo de Goicoetxea y otra de las teloneras, la ex ministra de Asuntos Sociales Matilde Fernández, llaman la atención sobre un hecho: aunque la clave es la no podemización del PSOE, en el discurso y en la agenda el referente es Podemos, de manera inevitable, y sin marcha atrás, pues Podemos es el partido que sigue colocando sobre la arena política la panoplia fundamental con la que se baten los contendientes, si bien no ya de manera tan fresca y con ese aura de autenticidad incorrupta que le caracterizaba en sus inicios.

El acto supone, en primer lugar, un alarde de orgullo de partido, como es lógico en estos actos. En este caso, de orgullo del auténtico PSOE, el de los barones de toda la vida, frente al elemento disruptor, el traidor Sánchez. Díaz, como suele ser habitual en ella, no nos habla prácticamente de política, o, mejor dicho, nos habla de la parte de la política que está relacionada única y exclusivamente con el poder. Nos habla de historia (la historia del PSOE), de unir las filas (del PSOE), de no anteponer las ambiciones personales a las colectivas (las del PSOE). Su discurso es fundamentalmente una reivindicación del papel jugado por los socialistas en la construcción del Estado del Bienestar, el avance de la igualdad, la lucha contra ETA. Orgullo, honor, partido y PSOE, esas son probablemente las palabras más citadas por la candidata. Todo consiste en eso y en un par de alocuciones demagógicas a Andalucía, un reconocimiento a la heterogeneidad de España (un reconocimiento muy débil, centrado en la existencia de diferentes acentos) y toda una andanada de metralla dirigida a su contrincante en el partido, Pedro Sánchez, y a su verdadero enemigo: Podemos. Es decir, como ya sabíamos, con Susana Díaz al frente del PSOE, Rajoy puede respirar muy tranquilo, porque por mucho que la Cacique nos diga que más a la izquierda del PSOE no hay izquierda transformadora, lo cierto es que Díaz gobierna con la derecha en Andalucía (Ciudadanos) y Rajoy gobierna en España gracias a la abstención del PSOE. Y en el nuevo escenario de multipartidismo, y teniendo en cuenta la actual configuración de fuerzas, la única forma de alcanzar un gobierno de izquierdas es el pacto entre PSOE y Podemos.

Lo curioso de todo es que las baronías socialistas que defenestraron (o traicionaron más tarde) a Sánchez, creen que Susana Díaz es un ejemplo de un “PSOE ganador”. Esta aseveración parte del hecho de la victoria electoral en Andalucía en las autonómicas de 2015. Un rápido vistazo a la evolución del voto del PSOE en esta comunidad hace sin embargo obvia la pregunta: ¿de qué tipo de éxito están hablando?

grafico1

En el gráfico podemos observar la evolución en número de votos (barras azules) y en porcentaje del voto (línea naranja) al PSOE en las elecciones autonómicas andaluzas desde 1982 hasta hoy. Sólo hay que echar un rápido vistazo para darse cuenta que los resultados de 2015, en los que se presenta por primera vez Susana Díaz a unas elecciones, son los peores resultados de la historia del PSOE. En 2015 el PSOE venció en las elecciones con un 35,43% del voto, 1.408.566 votos y 47 escaños. Es decir, 5,23 puntos, 162.267 votos y 3 escaños menos que en la legislatura anterior. Sólo en 1990 y 1994 el PSOE sacó menor cantidad de votos, eso sí, con un censo bastante más reducido[1], y aun así en ambas fechas el resultado fue mejor en porcentaje. Aún más, si observamos la tabla siguiente, en la que comparamos los resultados del PP y el PSOE en Andalucía de cara a las elecciones generales (Congreso) desde que inició el nuevo siglo, puede inferirse claramente que el camino del PSOE es el camino del hoyo, o dicho más formalmente, el camino ineluctable al multipartidismo, que ha venido para quedarse.

Partido Año de elección (resultados de las generales en Andalucía por número de votos)
2016 2015 2011 2008 2004 2000
PSOE 1.326.838 1.402.393 1.594.893 2.342.277 2.377.455 1.771.968
PP 1.426.258 1.294.293 1.985.612 1.721.824 1.514.987 1.639.034

 ¿Por qué entonces Susana es vendida como la Salvadora del PSOE pensando en los resultados electorales del PSOE en Andalucía? Lo importante de las elecciones de 2015 fue que el PSOE superó con creces a Podemos, en unas elecciones anticipadas pensadas precisamente para que se votara antes de que Podemos alcanzara su máximo en intención de voto, que por entonces no paraba de crecer.

Por lo tanto, lo que gusta de Susana Díaz a los miembros del aparato del PSOE no es que gane elecciones (que las gana, pero como continuadora de una tendencia que sólo puede llamarse decadencia), sino que la sevillana sabe de lo que tiene que saber: cómo manejar las instituciones para sacar los mejores resultados. O lo que es lo mismo, como hacer trampas con las herramientas que te permite el sistema. Susana gusta porque es garantía de trilerismo. Lo de pertenecer a una casta de fontaneros es una buena metáfora.

Por lo tanto, lo curioso del PSOE es ver cómo se hace trampas a sí mismo: se aferran al hecho de la victoria de Susana Díaz para venderla como garante de éxito, resistiéndose a lo que es una evidencia: que el PSOE (también) en Andalucía está perdiendo posiciones a pasos de gigante. ´

Así lo dice la última Encuesta General de Opinión Pública de Andalucía (EGOPA) del CADPEA (Centro de Análisis y Documentación Política y Electoral de Andalucía), vinculado a la Universidad de Granada. Esta institución tiene solera en este tipo de informes, que, aunque no son los del CIS, están realizados con profesionalidad y eficiencia, con más de 3000 entrevistas (telefónicas) si bien siempre hay sospechas, más que fundadas, de que hay elementos de cocina, dada la cercanía a las posiciones del PSOE de los encargados de la institución. En todo caso, la EGOPA del invierno de 2016 pronostica una próxima victoria electoral en Andalucía del PSOE, pero con casi 8 puntos por debajo de las cifras actuales. Con estos mimbres, si Susana es la que salva, uno no puede más que pensar que lo que salva Susana no es al PSOE, sino al statu quo al interior del PSOE, que ha sido desafiado por un Pedro Sánchez que, cual Pablo de Tarso al caer del caballo (empujado por la Gestora), ha vivido su propio camino a Damasco de la conversión a la izquierda, recuperando de golpe la vista, ahora girada a la izquierda. Tan irreconocible está Sánchez, que nos habla de todo aquello que negó: de nación catalana, de pacto con Podemos, de socialdemocracia, igualdad y redistribución, de control de los mercados, de lucha contra el establishment mediático y económico… Independientemente de la confianza que pueda infundirnos este giro de Sánchez (más bien poca, la verdad), bienvenido sea, porque la única posibilidad que parece haber en el horizonte, para expulsar a Rajoy del gobierno, es el acuerdo con los de Podemos.

Mi opinión es que si el PSOE es el PSOE 100% que reivindica Susana, no va a quedar de este nuevo Pedro Sánchez podemizado ni los huesos. Ahora bien, Susana La Salvadora necesita un triunfo en toda regla, una victoria sin ambages que permita hacer limpieza étnica y política de tierra quemada, aniquilando al enemigo interno, porque el peligro de ruptura es serio, y a los huérfanos de Sánchez bien pudiera recogerlo en su casa de acogida el partido de los círculos ¿Logrará tamaña victoria? Pronto lo sabremos.

[1] Censo de 1990: 5.009.751 ;censo de 1994: 5.387.596; censo de 2015: 6.496 685

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