1.- Mayo está que arde. El primer dato del mes se anunciaba ya en el barómetro del CIS de febrero. Casi un 40 por ciento de la población española interpretaba como insoportable el nivel de corrupción del país. En el barómetro de marzo, último disponible cuando escribo estas líneas, el porcentaje ha subido a un 44,8% y todavía los españoles no nos habíamos enterado de la “Operación Lezo”. Si combinamos este dato con el hecho de que casi 8 de cada 10 españoles opinan que el paro es el principal problema (72,2%), y más de 6 de cada 10 consideran que la situación económica del país es mala o muy mala (60,7%), siendo un 78,4% los que consideran que la situación es igual o peor que hace un año, uno no puede más que concluir que se está alimentando de nuevo el run-run de la indignación. Sobre este telón de fondo de la opinión ciudadana, la triple noticia de la imputación de Ignacio González, la caída de Aguirre y la polémica en torno a la figura del jefe de la fiscalía anti-corrupción, Manuel Moix, es pura gasolina.

2.- A esta candela que anida en los ánimos de la sociedad, el mes de Mayo le trae más material combustible. Manuel Moix hace su pequeña contribución a la hoguera. En una jugosa entrevista de más de 30 minutos concedida a Carlos Alsina, en Onda Cero, y en plena polémica por su papel más que cuestionable al frente de la institución encargada de perseguir la corrupción, Moix niega la evidencia, achaca todo a espurios intereses políticos y se dedica a disparar al mensajero, dejando caer que el problema principal que tenemos en la actualidad en el ámbito de la Justicia es la filtración a los medios de comunicación de datos sujetos a secreto de sumario. Osea, que el problema no es que el partido del gobierno es un pozo infecto de corrupción, sino que nos estemos enterando.

3.- Hace dos días ha tenido lugar la escenificación de la presentación de avales para participar en las primarias del PSOE para elegir nuevo secretario general. Los candidatos necesitaban un mínimo, en torno a 9.000 avales, y los tres candidatos los han conseguido.

El candidato más débil, Patxi López, consigue inicialmente unos 12.000 avales, que se han quedado en la verificación en algo más de 10.000, centrados básicamente en su feudo, Euskadi. López hace tanto hincapié en demostrar que no es un muñeco de trapo interpuesto para contener parte del voto protesta que de otro modo iría a Pedro Sánchez, que nos queda a todos muy claro que es precisamente eso para lo que servirá su candidatura. El empate técnico entre Díaz y Sánchez augura sin embargo vida política para López, sólo sí, claro está, sabe acercarse al caballo ganador justo dos minutos antes de que éste alcance la meta. Porque el que gane, presumiblemente, comenzará a cortar cabezas, y sólo sobrevivirán los que hayan sabido arrimarse al ascua que más calienta.

Susana Díaz, que pretendía hacer una demostración de poderío 100 % PSOE, es decir, de control de aparato, arrasando con la presentación de una cantidad ingente de avales, se queda a medias, y no consigue darse el paseíllo que pretendía, simulando la grandilocuente puesta en escena tras su victoria en las elecciones andaluzas. Se queda a medias porque, para sorpresa de todos, sus más de 59.000 avales sólo superan en unos 6.000 a los presentados por Sánchez. La sorpresa demuestra que Sánchez va a dar más guerra de la que se esperaba Díaz, que el PSOE está más dividido de lo que muchos calcularon, y que el aparato no las tiene aún todas consigo. Merece la pena ver la cara de circunstancia de Díaz en sus declaraciones públicas tras la presentación de los avales, pues en pocas ocasiones podemos tener el privilegio de ver en su rostro asomarse la sombra de la duda. No se esperaba este resultado. Hay que guardar en la memoria este detalle. Los oligarcas del PSOE tienen miedo.

Pedro Sánchez ha demostrado con la presentación de sus más de 53.000 avales que su desafío a la élite que le expulsó de la dirección del partido tiene recorrido. Ninguna de las artimañas puestas en marcha por la Gestora y los partidarios de Díaz ha logrado contener lo que es una evidencia a todas luces: la enorme brecha que separa a las élites del partido con respecto a sus bases. Sólo eso explica que un personaje tan marcado por la incoherencia como Sánchez se haya convertido en un auténtico líder que moviliza las pasiones y los anhelos de regeneración de buena parte de la militancia socialista. Su asesinato en la Ejecutiva Federal le ha donado al personaje aquello de lo que carecía: carisma y argumentos. Aunque pierda en la votación final, cosa que esta por ver, los apoyos que conseguirá le legitimarán para seguir dando guerra. Si vence, la cosa puede ponerse aún más candente, porque Sánchez, obligado por las circunstancias a girar a la izquierda, bien podría poner en un mayor aprieto a Mariano Rajoy. Un PSOE comandado por Sánchez podría mejorar sus relaciones con Podemos, y si éstos recogieran ese guante, las cosas se pondrían bien duras en el Parlamento. Ambos partidos podrían subsanar el enorme error estratégico que cometieron tras las elecciones del 20 de diciembre: privilegiar el antagonismo mutuo frente al combate contra quien debiera ser su principal adversario: el Partido Popular. Eso lo saben bien en Génova, y por eso están encantadísimos con el enfrentamiento entre PSOE y Podemos, por eso apoyan la candidatura de Susana Díaz y por eso se les han encendido las alarmas cuando Pedro Sánchez ha presentado sus 53.000 avales.

4.- Podemos por su parte, después de que sonara la flauta con el “Tramabus” y tras el acierto táctico del anuncio de la moción de censura, convoca una manifestación el día 20 de mayo para calibrar y mostrar la fortaleza de su nuevo órdago. Convocar una manifestación de este calibre es algo que hoy sólo puede hacer Unidos-Podemos. Son los únicos con legitimidad para movilizar a amplios sectores de la población. Ya lo han hecho antes y han logrado mostrar músculo. Además, es convocada justo un día antes de que se conozcan los resultados de las primarias del PSOE. Podemos no solo vuelve a controlar la agenda, sino también los tiempos. La combinación de una exitosa manifestación de apoyo popular a Podemos con una victoria de Sánchez en el PSOE podría significar el inicio de una nueva alquimia muy indigesta para la estrategia política del Partido Popular.  Porque Mariano Rajoy lo había cifrado todo al discurso de la mejora económica y de la corrupción como cosa del pasado, apoyado en el no entendimiento ente Podemos y PSOE, el desangre interno de los socialistas, la confianza en la victoria de una Susana Díaz que apoyaría o se abstendría ante la mayoría de las medidas de gobierno y una política de concesiones al diablo de antaño (el PNV)  para conseguir tranquilidad y estabilidad en al menos los próximos dos años, a la vez que envía señales al soberanismo catalán de cuál es el camino a seguir (discutir por la pela y no por identidades). Todo esto, Rajoy se lo juega en Mayo.

5.- Antes de Lezo, el Partido Popular estaba acariciando el triunfo de la estrategia mariana: resistir, resistir, resistir, no hablar de lo que no conviene, y mostrar datos económicos debidamente maquillados para ofrecer certidumbres. De nuevo, como no puede ser de otra manera, porque mientras el PP tenga el poder jamás podrá plantearse más operación de regeneración que una de tipo cosmética, ha saltado un ingente caso de corrupción en la capital del Reino cuyos tentáculos amenazan con hacer tambalear todo el edificio discursivo erigido en torno a la idea de que la corrupción es cosa del pasado (y de individuos). Aguirre se ve obligada a dimitir, y esta vez sí que parece que se acabó su inmortalidad. Cristiana Cifuentes está siendo elevada a los cielos como el nuevo referente que permitirá reconquistar Madrid. Vendiéndonos la imagen de regeneración, de compromiso contra la corrupción, de colaboración con la justicia. Es bastante paradójico, porque están alabando a Cifuentes por cumplir con su obligación (colaborar con las peticiones de la justicia), lo que demuestra que hasta ahora, nadie lo hacía. Así, el PP se ve abocado a ir quemando poco a poco a sus valores seguros en batallas que no puede ganar. La mierda es mierda se diga al estilo compi-yogui (merde) o al estilo pijo de colegio privado con aires falangistas de Rafael Hernando (caca). Y el PP se  ha forrado administrándola. Si no, que le pregunten a Cotino, del que acabamos de descubrir que se embolsó más de dos millones de euros administrando las heces de los devotos del Papa. Las metáforas de la vida real superan a la imaginación de cualquiera. Y eso en Valencia, que, como Madrid, es una fosa séptica que rebosa. Y de ahí Cifuentes tampoco saldrá impoluta, porque más de 20 años detentando cargos en el PP no dan para tanta honestidad como pretende, sino más bien para todo lo contrario. El futuro en Madrid se llama Rita Maestre o Íñigo Errejón, por la izquierda, y Begoña Villacís por la derecha, con el PSOE de bisagra, tanto con unos, como con otros, en función de las circunstancias.

6.- Pero no todo va mal para el PP. Acaban de pasar el primer trámite sus presupuestos generales gracias al inestimable apoyo del PNV, demostrando de paso que ni siquiera les hace falta la abstención del PSOE (más picor en Ferraz), y con ello la insignificancia de la supuesta labor de oposición radical que Eduardo Madina vendía a bombo y platillo tras las abstención en la investidura que permitió que Rajoy nos vuelva a gobernar. De paso, este apoyo del nacionalismo conservador vasco provoca cierta inquietud en las filas de Ciudadanos, que tendrá que volver a hacer malabarismos para justificar su apoyo al gobierno. Esto es así porque los de Albert Rivera basan mucho de su discurso en la crítica a las beneficiosas condiciones fiscales de Pais Vasco y Navarra.

7.- Por su parte, el PNV, exultante, saca pecho, al calificar el acuerdo como de “paz fiscal por 15 años”. Las primeras declaraciones de Aitor Esteban, portavoz de los de Sabin Etxea en el Congreso, parecen calcadas del argumentario del gobierno: tumbar los presupuestos del gobierno sólo traería incertidumbre y desconfianza a los mercados. Rajoy se suma un punto mirando de reojo al soberanismo catalán al que lanza además un mensaje sobre cuál es el camino a seguir si quieren diálogo. Ofrece así vías de escape a la parte de la extinta CIU que no sabe cómo salir del atolladero en el que se han metido. Mientras Puigdemont está ofreciendo al conservadurismo catalanista, gentes de orden, una aventura independentista incierta, y encima de la mano de los  “radicales” de las CUP, el nacionalismo vasco ha conseguido la devolución de 1.400 millones de euros, logrando además una reducción del cupo a pagar en 2017 de 1200 a 900 millones, una mejorada inversión estatal para la red ferroviaria de alta velocidad considerable, además de otras contrapartidas. Los 5 escaños del PNV en Madrid, fundamentales para que la legislatura de Rajoy se mantenga, se han vendido muy caros. El votante catalanista conservador de toda la vida tomará nota de qué estrategia es la más eficiente.

Este es el panorama con el que empieza mayo, en el que también nos enteramos de que Marhuenda y Casals, los almuédanos oficiosos de Rajoy, van a su aire presionando y amenazando a quienes haga falta para proteger a los amigos. Un mes en el que El País se dedica a hacer editoriales alucinantes mostrando su temblor ante la posibilidad de una victoria de Sánchez, o artículos en los que trata de lanzar sombras de duda sobre la labor periodística de rivales de profesión como Antonio García Ferreras, aprovechando que el Pisuerga del poder pasa también por Atresmedia. En este mes veremos también a Cifuentes afrontar una dura prueba, la de seguir demostrando que es un corderito incorrupto en el seno de una manada de lobos, incongruencia que ya le están dejando caer algunos, incluso dentro del partido. La moción de censura en el gobierno de la Comunidad de Madrid es una posibilidad, y ahí podríamos ver a Errejón volver con fuerza a la escena. Los efluvios del alcantarillado madrileño seguirán borboteando.

Pues eso, Mayo, en candela.

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